Habitando con los Salmos

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Habitando con los Salmos

Carlos Colón (Traducción por Elí Gutiérrez)

“En los Salmos aprendemos lo que nos puede suceder, y cómo debemos reaccionar en cada caso. Cualquiera que sea nuestra situación o la necesidad que nos apremia, en los salmos encontraremos las palabras justas que encajan a nuestro mal, cómo tratarlo, y cómo curarlo.” San Atanasio de Alejandría, “Carta a Marcelino”

En las próximas semanas, estaré compartiendo algunas ideas sobre los Salmos, específicamente sobre orar los Salmos. También mencionaré algunos de mis recursos favoritos para orar los Salmos en la adoración pública y privada.

Hace unos años, a través del ministerio de uno de mis mentores, la Dra. Emily Brink, comencé a descubrir los Salmos de una manera más profunda. Todo comenzó con una introducción fortuita en la casa de unos amigos en Waco, TX. La Dra. Brink acababa de dar una conferencia en la Universidad de Baylor, y mis amigos pensaron que debíamos conocernos. La Dra. Brink finalmente me invitaría a participar en el Calvin Symposium for Worship. En el cual he presentado y asistido muchas veces. Un colega mío bromea cada vez que voy a Grand Rapids, “¡Oh, vas a visitar a tu tribu!” Bueno, los holandeses reformados y los latinos ahí también se han convertido en una especie de tribu. Los Salmos son una gran razón por la que hemos forjado un vínculo especial. Personas como el Dr. Brink y el Dr. John Witvliet se han convertido en algo más que amigos, me han alentado y han apoyado mi vocación como compositor litúrgico.

Como compositor y escritor de canciones, paso gran parte de mi vida buscando y escribiendo letras. Y, gracias a Dios, los Salmos me han liberado de la carga de inventar las letras. Ahora, no me malinterpreten, no estoy diciendo que las letras y la poesía libre no deberían existir (eso es una conversación aparte). Sin embargo, para los compositores que escriben en la tradición cristiana, los Salmos nos liberan para ser mensajeros del Evangelio, y facilitadores de las oraciones cristianas en la Iglesia.

Estoy convencido de que proclamamos el Evangelio con mayor fidelidad cuando le otorgamos preeminencia a los Salmos en nuestros servicios cristianos y también en nuestras oraciones diarias. Desde los orígenes, la Iglesia ha enseñado que Cristo es la voz que ora en los Salmos. Al igual que en el Padre Nuestro, Dios está poniendo palabras en nuestra boca para que podamos orar a él. Y, en los Salmos, ¡Cristo ora con nosotros! ¿No da eso dulce consuelo a nuestros corazones? Gente como san Agustín, san Atanasio, y Dietrich Bonhoeffer afirmaron esto. Espero que en los próximos meses podamos exponer más ampliamente lo que ellos dicen. En ese sentido, cuando oramos los Salmos, estamos anunciando la Buena Nueva de Jesucristo.

Los Salmos no son solo la voz de Cristo, sino que también son acerca de Él. Por lo tanto, nuestras alabanzas tienen un significado más profundo al celebrar a Dios como Creador; y en los Salmos del lamento, el Cristo sufriente camina con nosotros en nuestras pruebas.

Los primeros cristianos nos enseñan que los Salmos son también la voz de la Iglesia y la voz de los que caminan en el Camino. Por lo tanto, los Salmos son un gran lugar para que la imaginación florezca. Artistas, poetas, escritores, compositores y cristianos de cualquier vocación hacen bien en dejar que sus oraciones, himnos y nuestra vida juntos fluyan de los Salmos, o como lo llama Bonhoeffer, del libro de oración de la Iglesia.

Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti,
Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.
Salmo 19:14

 

 

Dwelling with the Psalms

IlumPsalter“In the Psalter you learn about yourself.  You find depicted in it all the movements of your soul, all its changes, its ups and downs, its failures and recoveries.  Moreover, whatever your particular need or trouble, from this same book you can select a form of words to fit it, so that you do not merely hear and then pass on, but learn the way to remedy your ill. ” San Athanasios of Alexandria, “Letter to Marcelinus”

In the next few weeks, I will be sharing some insights on the Psalms, specifically on praying the Psalms. I will also list some of my favorite resources for praying the Psalms in public worship, and privately.

A few years ago, through the ministry of one of my mentors, Dr. Emily Brink, I started to discover the Psalms in a deeper way. It all started with a serendipitous introduction at the house of friends in Waco, TX.  Dr. Brink had just delivered a lecture at Baylor University; and my friends thought that we should meet. Dr. Brink would eventually invite me to participate at the Calvin Symposium for Worship. And I have either attended or presented many times. A colleague of mine jokes every time I go to Grand Rapids, “Oh, you are going to visit your tribe”! Well the Dutch Reformed, and the Latinos there too, have become a tribe of sorts.  And the Psalms are a big reason why we have forged a special bond. People like Dr. Brink and Dr. John Witvliet have become more than friends, they have also encouraged and supported my vocation as a liturgical composer.

As a composer and a songwriter I spend a good deal of my life looking for lyrics, and writing lyrics.  And, thanks be to God, the Psalms have liberated me from the burden of making up lyrics. Now, don’t read me wrong, I am not saying that free lyrics and poetry should not exist (that’s a separate conversation.) However, for composers who write in the Christian tradition, the Psalms liberate us to be messengers of the Gospel, and facilitators of Christian prayers in the Church.

I have become persuaded that we proclaim the Gospel more faithfully when we give the Psalter preeminence in our Christian services, and also in our daily prayers. From early times, the Church has taught that Christ is the voice who prays in the Psalms. As in the Lord’s prayer, God is putting words in our mouth that we can pray back to him. And, in the Psalms, Christ prays with us! Does that not give sweet comfort to our hearts? People like St. Agustine, St. Athanasios, and Dietrich Bonhoeffer speak of this. And, I hope, we can unpack what they say in the next few months. That being the case, when we pray the Psalms, we are announcing the Good News of Jesus Christ.

The Psalms are not only the voice of Christ, but they are also about Him. Thus, our praises have a deeper meaning as we celebrate God as Creator; and in the Psalms of lament, the suffering Christ walks with us in our trials.

The early Christians have also taught us that the Psalms are also the voice of the Church, and the voice of those who walk in The Way.  Therefore, the Psalms are a great place for the imagination to flourish! Artists, poets, writers, composers, and Christians of every vocation do well to let their prayers, hymns, and our life together flow from the Psalter, or as Bonhoeffer calls it, the prayer book of the Church.

Let the words of my mouth, and the meditation of my heart, be acceptable in thy sight, O Lord, my strength, and my redeemer. Psalm 19:14

Short Film on Eastern Orthodox Monasticism

(Contact us if you would like to receive more information about The Orthodoxy Project which includes plans for a full length documentary on Orthodoxy in America)

A year ago I was with a team in Long Island, NY, filming at an Orthodox monastery. The monks featured in this film are now called the Brotherhood of St. Dionysios the Areopagite. You can watch the documentary about their Christian witness here: